REFLEXIONES DE UNA POÉTICA SOCIAL

“Platón plantea tres maneras en las que las prácticas de la palabra y del cuerpo proponen figuras con caracteres comunes. Una de ellas es la superficie de los signos mudos: superficie de signos que son, dice Platón, como pinturas. Otra es el espacio del movimiento de los cuerpos que se divide a su vez en dos modelos antagónicos. Por una parte, el movimiento de los simulacros de la escena, ofrecido a las identificaciones del público. Por otra parte, el movimiento auténtico, el movimien­to propio de los cuerpos comunitarios.

La superficie de los signos “pintados”, el desdoblamiento del teatro, el ritmo del coro danzante: ahí tene­mos las tres formas de división de lo sensible que estructuran la manera como las artes pueden ser percibidas y pensadas como artes y como formas de inscripción del sentido de la comunidad. Estas formas definen la manera como las obras o las actuaciones teatrales “hacen política”, cualesquiera que sean, por otra parte, las intenciones que las muevan, los modos de inserción social de los artistas o la manera como las formas artís­ticas reflejan las estructuras o los movimientos sociales.”

La división de lo sensible. Estética y política

 Jacques Rancière

Desde hace meses las calles y plazas de Chile, Estados Unidos, Inglaterra, España, Israel y otros países del mundo se han transformado en las arterias donde circulan miles de estudiantes y ciudadanos protestando por mejoras que apuntan críticamente al corazón del modelo social y económico actual: el mercado, el crédito, el endeudamiento, la inequidad social y educativa.

En Chile, cabe preguntarse sobre el carácter de los movimientos sociales, del significado de su irrupción histórica y la función del arte al respecto.


¿Cómo se visualiza este cambio social desde la orientación artístico-visual en Chile?

El movimiento del 2011 ha evidenciado un fenómeno nuevo, muestra cómo a través del apoyo de las redes comunicacionales (política en red), se ejerce el poder de las masas en el escenario público. Las nuevas tecnologías de la comunicación son un vehículo imprescindible para las reivindicaciones democráticas, las protestas ciudadanas y las expresiones solidarias.


Ya a finales de los ’90 el sociólogo Manuel Castells adelantó que Internet cambiaría dramáticamente nuestras formas de socialización, de acceso a la información y al conocimiento y hasta el perfil de nuestras democracias, que serían más horizontales, menos autoritarias y más plurales. En ese período comenzó a manejarse el concepto de cibersociedad para explicar los aspectos de organización social, los mecanismos de relaciones entre ciudadanos y las posibilidades de ejercer las prácticas democráticas emergentes que las nuevas tecnologías harían posible.

THE CHILEAN CRISÁLIDA incorpora estos conceptos al moldear códigos visuales y audiovisuales que presenta el actual movimiento social desde los nuevos medios. Hoy es posible crear, producir y difundir lo que sucede cuando se desarrollan los acontecimientos, y esto debido a la fluidez que permiten las nuevas herramientas tecnológicas que dejan en forma instantánea un testimonio de la época.


THE CHILEAN CRISÁLIDA usa los nuevos medios para crear obras híbridas y poéticas a fin de experimentar e instalar la capacidad crítica y la actualización de contenidos que vienen a re-significar la identidad y la cultura nacional globalizada, visualizando así su transformación (al igual que una Crisálida) para generar en forma descentralizada y difundida puntos de encuentro que promuevan una reflexión entre arte y política, explorando conceptos como: Simultaneidad, Ruptura, Tejido y Transformación.

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